parpadosEn un reciente estudio se señala que está aumentando el tratamiento de toxina botulínica entre la clase media baja. Es eso que todos llamamos bótox, aunque debe saberse que éste es un nombre comercial. Y lo que es más curioso, es que desde el año pasado por lo menos la cuarta parte de clientes piden un sistema de financiación adecuado a sus posibilidades.

El estudio revela que, desde 2011, un 25 por 100 más de personas de clase media-baja acuden a las clínicas dedicadas a la cirugía o medicina estética para solicitar este tratamiento, que inhibe por relajación el movimiento muscular y que es utilizada habitualmente por personajes conocidos.

Las mujeres que buscan empleo, conscientes del valor que tiene su apariencia física a la hora de encontrar trabajo, suelen ser las que más preguntan por la financiación de este tratamiento. La mayoría de ellas quieren causar una buena primera impresión en épocas de entrevistas laborales. Lo que no ha cambiado es el perfil de edad y género que acude a preguntar por el tratamiento. Este sería el de una mujer con una media de edad situada entre los 20 y los 50 años. Solo un 25 por 100 supera esa edad.

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