Cicatrices quirúrgicas tras operación cirugía estética

Es muy importante el cuidado de la piel y las cicatrices para que estas sean imperceptibles con el tiempo. Un mal tratamiento de la incisión post-quirúrgica puede provocar que la sutura deje marca, si la proteges adecuadamente esta desaparecerá y se hará casi invisible al cabo de unos meses.

¿Qué tipos de cicatrices existen?

El cuerpo reacciona ante una herida produciendo colágeno, esta proliferación es la compone el tejido de la cicatriz. La sutura en cirugía estética es la más fina que hay, ya que los cirujanos especialistas saben lo importante que es que esta marca desaparezca y por ello son expertos en suturar de la forma más cuidada. Las suturas en cirugía plástica están diseñadas para hacer que las cicatrices sean lo más invisibles posibles. Sin embargo existen otros factores que influyen en la desaparición o no de la cicatriz, como puede ser la edad, la localización de la herida, la pigmentación de la piel y factores genéticos.

  • Cicatrización correcta o no patológica: Tras una intervención quirúrgica las diferentes capas de piel que han sufrido la incisión deben volver a unirse. Las secuelas de esta cicatrización serán mínimas si se hace un cuidado exhaustivo previo y posterior a la operación. Al tratarse de un corte quirúrgico y regular, no suele haber problemas con la unión de los tejidos. A pesar de esto, cuidarse nunca está de más y las primeras semanas tras la cirugía son clave para el proceso. Si se hace un correcto tratamiento de la cicatriz, pasados unos meses será casi imperceptible.
  • Cicatrización patológica: Hablamos de cicatrización patológica cuando la herida tiene relieve o una coloración diferente al resto de la piel. Esto se da principalmente por alguna anomalía en el proceso, poco cuidado en los días posteriores o exposición al sol. Aunque existen casos, no es lo más habitual verlas en tras una intervención de cirugía estética, sino más bien en traumatismos irregulares. Hablamos de dos tipos:
    • Cicatrices  hipertróficas: Son más comunes que las queloides y se caracterizan por no traspasan los límites de la herida, sobre la que se forman con una apariencia rojiza, con relieve y rugosa al tacto.
    • Cicatrices queloides: Son poco frecuentes y se caracterizan por ser irregulares, redondeadas y gruesas. Se forman en la herida y a su alrededor. También suelen tener un color más oscuro que el de la piel circundante.

¿Qué debo hacer para cuidar mi cicatriz? ¿Qué tratamientos existen para eliminarlas?

Lo más importante para hacer que la cicatriz sane correctamente y deje la menor señal posible en la piel es la prevención, tanto antes como después de la intervención.

Antes de la cirugía, es fundamental que la piel esté preparada. Para ello lo más aconsejable es hacer un tratamiento de la dermis con cremas hidratantes, como puede ser una crema específica, rosa de mosqueta o gel de aloe vera.

Tras la  retirada de los puntos la hidratación de la piel pasa a ser clave. Existen multitud de tratamientos para la correcta cicatrización de la dermis como cremas específicas para acelerar y mejorar el proceso. También son recomendables los parches de silicona específicos para estas cicatrices que ayudan a acelerar y mejorar la curación. Es recomendable utilizarlos durante los primeros meses, mínimo tres, y cada día. Estas láminas ejercen un control de la pérdida del vapor de agua y por ello disminuyen los depósitos de colágeno que causa el abultamiento en las cicatrices.

Aunque normalmente el cuidado en casa es suficiente, también existen tratamientos más especializados a los que recurrir para eliminar las cicatrices.

  • Drenaje linfático manual: Consiste en una serie de masajes a sobre el área cicatrizal ejerciendo presión sobre el tejido. De esta manera se evita que las fibras de colágeno se acumulen en áreas concretas que es lo que produce el relieve en la cicatriz.
  • Ultrasonidos: Se aplican tras en drenaje linfático y es complementario al anterior. El ultrasonido es efectivo ya que evita la formación de áreas fibróticas por lo que se elimina el riesgo de adherencia en el tejido.
  • -Láser: El láser se suele utilizar en cicatrices ya maduras y que han tenido una cicatrización irregular. Este tratamiento debe realizarse por profesionales médicos y puede solventar las secuelas de una cicatrización anómala. El especialista analizará la piel, pigmentación, lesión y zona a tratar entre otros factores y te asesorará sobre el tratamiento con un análisis personalizado de la cicatriz concreta.
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