botox

Factores externos, como la exposición al sol o la contaminación, y otros internos, como el paso de los años, crean arrugas y surcos faciales que envejecen nuestro rostro.

Una de las técnicas mundialmente más utilizada para recuperar el brillo y juventud de la piel se realiza mediante la aplicación de botox o toxina botulínica. Ésta es una sustancia inyectable que actúa directamente sobre el músculo minimizando la arruga y la profundidad del surco.

Su aplicación es sencilla e indolora y se realiza mediante inyecciones con agujas pequeñas. Los efectos se ven prácticamente de inmediato y la paciente podrá reanudar su actividad diaria a las pocas horas.

Botox para rejuvenecimiento facial

El botox es la sustancia número uno en lo que a rejuvenecimiento facial se refiere. Por ello, se recomienda inyectar toxina botulínica para corregir las líneas de expresión y arrugas que aparecen en el tercio superior del rostro, es decir, parte superior de las cejas, entrecejo y frente.

Estas son las zonas que más problemas genera en las mujeres. En ellas se marcan líneas de expresión que surgen por el propio envejecimiento y, sobre todo, en aquellas que tienen una gesticulación facial fuerte. Al aplicar botox se consigue dulcificar la mirada, al mismo tiempo que aporta juventud.

Las arrugas que aparecen en los laterales de los ojos, conocidas como patas de gallo, son otra de las zonas donde se puede aplicar botox. Las pacientes que tienen una gran expresividad  suelen tener las patas de gallo muy marcadas, incluso en edades tempranas.

A partir de los 35 años es cuando, en términos generales, vemos que las patas de gallo tienen mayor profundidad. La aplicación de esta sustancia conseguirá que los ojos se vean más abiertos y con más luz.

Otra de las líneas que delatan el paso de los años en nuestra piel son aquellas que aparecen en los ángulos de la boca. A medida que pasa el tiempo éstas se vuelven más profundos, aunque con la inyección de botox se consigue suavizarlas de manera notable.

No existe una edad mínima a la que se pueda comenzar con este tratamiento de medicina estética. Por norma general, las pacientes comienzan a aplicarse toxina botulínica a partir de los 30 años como medida de prevención para evitar que las líneas de expresión se profundicen. Así se consigue ralentizar la pérdida de elasticidad y el envejecimiento del rostro.

En Clinimagen contamos con un equipo médico profesional con décadas de experiencia en medicina estética, que te aconsejaran sobre los pasos a seguir para que puedas lucir un rostro rejuvenecido.

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